Si la boda fue de traca, la postboda no podía ser menos. Salimos de Zaragoza para realizar el reportaje en el Balneario de Panticosa, con una niebla que íbamos temblando, pero ¡oh! ¡sorpresa¡, conforme íbamos de viaje la carretera se fue despejando y quedó un día maravilloso con un sol y una luz espléndida, así que a disfrutar. En ese entorno espléndido, donde además nos dieron todo tipo de facilidades en el Gran Hotel. Lo pasamos bien y el día nos acompañó en nuestro quehacer. Espero que disfrutéis de los momentos.

 

 

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